Alan Greenspan, quien falleció el pasado lunes a los 100 años, fue presidente de la Reserva Federal durante cinco mandatos consecutivos, desde 1987 —cuando sucedió a Paul Volcker— hasta 2006, momento en que fue reemplazado por Ben Bernanke. Durante su gestión, sobrevivió a cuatro presidentes de Estados Unidos: Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush. Nacido y graduado como doctor en Economía en Nueva York, Greenspan fue el decimotercer presidente de la Fed.
Su liderazgo abarcó episodios cruciales como el colapso bursátil de 1987 y las repercusiones económicas tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Además, supervisó la expansión económica más prolongada en la historia estadounidense y logró mantener la inflación por debajo del 2% anual. A continuación, se destacan los aspectos más relevantes de su legado.
### El concepto de “exuberancia irracional”
En 2026, el índice S&P 500 alcanzó un nuevo récord tras un aumento del 75% en los últimos tres años. Algunos analistas comparan esta situación con la época en que Greenspan utilizó el término **“exuberancia irracional”** para describir la burbuja de las empresas puntocom en 1996. En aquel momento, el S&P 500 había crecido más del 60% en los años previos y siguió aumentando más del 100% hasta su máximo en marzo de 2000. La pregunta que muchos se plantean ahora es si se repetirá un fenómeno similar.
### El “put de Greenspan”
Poco después de su discurso sobre la exuberancia irracional, en 1998, la Reserva Federal intervino para coordinar un rescate sin precedentes destinado a salvar a la firma Long Term Capital Management, un megafondo que enfrentaba pérdidas significativas. La Fed redujo las tasas de interés para estimular la bolsa, estrategia que se conoció en la jerga financiera como el “put de la Fed”. Desde entonces, esta medida se ha replicado ante crisis financieras que amenazan la estabilidad económica y corporativa, como el estallido de la burbuja puntocom o la quiebra de Lehman Brothers en 2008, que desencadenó la mayor crisis desde la Gran Depresión.
El fundamento de esta política fue que la reducción de tasas funcionaría como una opción de venta para los inversores, protegiéndolos frente a posibles pérdidas. Sin embargo, al prolongar la baja en las tasas incluso después de la recuperación del mercado, Greenspan otorgó un incentivo adicional que alentó la toma de mayores riesgos, generando un problema conocido como **riesgo moral**.
### La cautela en sus comunicaciones
Greenspan relató que, cuando un nuevo integrante del Comité de Política Monetaria estaba por dar una charla pública, le aconsejó:
> “Si puedes, no vayas; di que no. Pero si tienes que ir, no hables. Y si tienes que hablar, no digas nada. Somos más lo que hacemos que lo que decimos que hacemos.”
Este enfoque refleja su preferencia por la discreción y la prudencia al comunicarse con el público y los mercados.
### Reacciones tras el 11 de septiembre
El 11 de septiembre de 2001, Greenspan viajaba en un vuelo comercial desde Europa hacia Estados Unidos. Al aterrizar en Madrid, precisó que inmediatamente se comunicó con las autoridades de la Fed y ordenó:
> “Por favor, ¡llenen los cajeros automáticos! Pongan billetes en todo Manhattan”.
Esta medida buscaba garantizar la liquidez en la ciudad afectada y mantener la estabilidad financiera en un momento de extrema incertidumbre.
### La relación con Argentina
El exministro de Economía Domingo Cavallo recordó que, durante la crisis argentina de 2001, Greenspan “se portó muy bien con el país”. Según Cavallo, Greenspan comprendía que la dificultad no era un retraso cambiario sino una crisis financiera generada por la retirada masiva de depósitos bancarios, y por ello apoyaba a Argentina. Esta versión coincide con lo expresado por John Taylor, subsecretario del Tesoro en ese entonces, quien destacó que mientras él apoyaba limitar la ayuda del FMI a emergentes, Greenspan y Larry Summers creían que no debían imponerse restricciones porque cada crisis es distinta.
### El índice de ropa interior masculina como indicador económico
Greenspan tenía una notable comprensión de los ciclos económicos, adquirida desde sus primeros trabajos después de la universidad, lo que le brindó una perspectiva histórica única. Popularizó el uso de un indicador insólito: las ventas de ropa interior masculina. Sostuvo que este dato funciona como un indicador adelantado de recesiones y recuperaciones, ya que durante las crisis los hombres suelen reducir el gasto en prendas básicas ocultas, retomándolo al mejorar la economía. El columnista de The Wall Street Journal Greg Ip describió a Greenspan como “un contador más que un economista”, destacando su enfoque en los datos numéricos por sobre modelos matemáticos complejos.
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