Batalla de la Cañada de la Cruz / Nota Oscar Dimaro

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Batalla de la Cañada de la Cruz / Nota Oscar Dimaro

La Batalla de la Cañada de la Cruz, ocurrió el 28 de junio de 1820. Fue un enfrentamiento clave de la primera guerra civil argentina entre unitarios y federales. Se libró cerca de las localidades de Capilla del Señor, San Andrés de Giles y Luján.
 Detalles clave del enfrentamiento: Los bandos…
Se enfrentaron las fuerzas de la provincia de Buenos Aires contra las tropas del interior (federales) aliadas con caudillos y exgobernantes exiliados.
Los comandantes:
Buenos Aires (Unitarios): General Miguel Estanislao Soler (apoyado por Domingo French y Manuel Pagola), con unos 1.750 hombres. Fuerzas del Interior (Federales): Gobernador santafesino Estanislao López, el exdirector supremo Carlos María de Alvear y el general chileno José Miguel Carrera, con 1.500 hombres.
El desarrollo:
El combate comenzó con ataques de la infantería porteña, pero los federales lograron resistir y contraatacar, aprovechando el momento en que las tropas de Buenos Aires quedaron atascadas en el barro de la cañada.
El desenlace:
Los federales obtuvieron una victoria aplastante. Quedó un saldo de aproximadamente 300 muertos, tomaron prisioneros a los principales jefes y capturaron toda la artillería.
Consecuencias:
El general Soler huyó y presentó su renuncia como gobernador de Buenos Aires. Ocupó ese lugar, temporalmente, Manuel Dorrego.
Giles, escenario directo…
El territorio de San Andrés de Giles funcionó principalmente como escenario directo y corredor logístico de la Batalla de la Cañada de la Cruz, ocurrida en los campos de la antigua estancia «La Paterna».
Hay que recordar que en 1820, Giles era una comunidad muy joven (fundada en 1806) y en pleno crecimiento demográfico e institucional. El impacto y la participación de la localidad se resume en los siguientes puntos:
 Escenario de combate y despliegue
La batalla se libró en el límite geográfico actual entre San Andrés de Giles, Luján y Exaltación de la Cruz. Los movimientos de tropas federales y porteñas dividieron sus filas para avanzar por separado, utilizando las tierras gilenses como paso estratégico hacia el punto de choque. Testigos del conflicto fueron los vecinos de la entonces aldea, que presenciaron el paso constante de las tropas.
Soportaron las tensiones del paso de las tropas del gobernador santafesino Estanislao López y la retirada caótica de los soldados de Buenos Aires comandados por Soler.
Tras la victoria federal, los cuerpos de los aproximadamente 300 caídos debieron ser sepultados de forma improvisada en los mismos campos de la zona, debido a la imposibilidad de transportarlos a los pocos cementerios existentes.
Familias pioneras que recibieron los primeros terrenos en 1806 en San Andrés de Giles
En la fundación de San Andrés de Giles de 1806 no existió un reparto oficial o acta de distribución con nombres de familias beneficiarias particulares; el pueblo nació en torno a los terrenos donados por la familia Suero y Giles. Las tierras originales, ubicadas junto al arroyo, pertenecían formalmente a don Francisco de Suero y Giles, descendiente de los primeros terratenientes coloniales de la zona. El proceso de ocupación inicial se dio de la siguiente manera: Los donantes originarios, La familia Suero y Giles, cedió una fracción de terreno en 1793 para la construcción de un oratorio. Los descendientes del tronco familiar original (iniciado en el siglo XVII por don Pedro de Giles) fueron quienes facilitaron el espacio físico para el nuevo pueblo. El delineador del poblado fue el cura vicario de San Antonio de Areco, Padre Vicente Piñero; fue quien tomó posesión de la donación y comenzó a delinear los primeros terrenos. Él invitó activamente a las familias de criollos y paisanos dispersos por el Pago de Areco a instalarse allí.
Los primeros pobladores:
Quienes ocuparon esos terrenos inicialmente en 1806 fueron familias rurales sumamente humildes y anónimas en los registros parroquiales iniciales. Construyeron precarios ranchos de barro y paja, protegidos por cercos de tunas, cercanos a la actual plaza y el oratorio. En la intersección de la margen derecha del arroyo con la calle Saavedra, muy cerca de la actual Plaza San Martín, hay un monolito que recuerda la fundación.
Fuente consultada: Archivos y documentos históricos de la nación

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