En el año 2001, el estudio de animación DreamWorks, puso en cartelera un film que competiría frente a frente con los gigantes del momento, principalmente producidos por Pixar. Toy Story (1995), Bichos (1998), Toy Story 2 (1999) y Monster Inc. (2001), ya encabezaban las listas de más vistos por todo el mundo. Además, Disney ya contaba con una colección importantísima de películas animadas que apuntaban a las infancias, pero DreamWorks no sería menos. Con Antz en sus espaldas (película que fue valorada en su momento principalmente por la participación de
Woody Allen) decidieron patear el tablero y decir presente en la competencia de la animación en el cine.
Shrek llegó para poner al naciente estudio en boca de todos. De más está contar su historia, pero lo haremos de todas formas por si alguien estuvo distraído los últimos 24 años: Un ogro que todo el reino intenta cazar se hace amigo de un burro que habla, a priori es una historia normal. Pero el motor de esta historia es el rey, Lord Farquaad. Este desterró a todas las criaturas mágicas, que se vieron obligadas a invadir el pantano de Shrek, arruinando así su tranquilidad. Nuestro curioso personaje se ve obligado a acordar con el rey el rescate de la princesa Fiona, quien está
encerrada en un castillo custodiado por un dragón, para que se case con Farquaad. A cambio, el rey le devolverá su vida al ogro. Pero nada saldrá como lo esperan.
La premisa de esta película, como de las siguientes en la saga, no solamente es original y atractiva, sino que también desafía al cine de animación que estaba principalmente apuntado a un público muy joven. En un principio, uno podría creer que Shrek es una película infantil más, tanto por sus pintorescos personajes como por sus curiosos escenarios. Pero si le prestamos atención, esto no es así. La espectacularidad de las escenas, las personalidades de los personajes y los chistes recurrentes, invitan a un público mayor a poder disfrutar del film. El elemento principal que
podemos encontrar en todo momento, es la sátira a los cuentos de hadas. Si bien utiliza “el verdadero amor” como una herramienta recurrente para la solución de problemas, gran porcentaje del guion está escrito para cautivar no solo a niños, sino también a sus padres, hermanos, tutores, niñeras y quien sabrá cuántos otros vínculos que puedan llegar a acompañar a una niñez al cine.
Esto es algo que pudo lograr DreamWorks; Shrek fue solamente el inicio de un género de películas que son aparentemente infantiles, pero que tienen situaciones, diálogos, chistes y otros elementos que pueden demostrar que todos los públicos pueden disfrutar el film. Lo curioso está en que en ningún momento deja de ser atractivo para nadie, los niños siguen cautivados por la estética y lo que pueden entender, pero los adultos también disfrutan el 100% de la historia.
Shrek logró subir la vara de la animación, no solamente por la forma de presentar y resolver las situaciones, sino también por los detalles que se dan durante todo el largometraje. Es una combinación perfecta que toma el cine de animación de ese momento, pero le da una vuelta de tuerca. Trae una nueva forma de hacer y ver este tipo de películas, llegando así a la competencia con una nueva mirada y un golpe a la mesa que hace notar la presencia de un estudio que no se quedaría atrás. DreamWorks presentó un nivel de animación comparable al de Pixar, aunque con
una forma revolucionaría de llevar a cabo sus ideas. Como lo fueron Los Beatles y The Rolling Stones, los muchachitos y muchachitas de DreamWorks lograron abrir un abanico nuevo. Pudieron situarse entre “La princesa y el sapo” y “La fiesta de las salchichas”, ubicándose en un punto medio entre la animación infantil y la adulta, logrando cautivar a una cantidad mayor de público. De esta manera,
Shrek se convirtió un éxito en taquilla, dio lugar a una saga entera que respeta y le es fiel al estilo que inició en el 2001 y cambió para siempre el género de animación inspirado en cuentos de hadas.
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