España recuperó su identidad futbolística en el Mundial 2026 y logró una contundente victoria 4-0 sobre Arabia Saudita en la segunda fecha del Grupo H, acercándose así a la clasificación para la siguiente fase. Tras el decepcionante empate en su debut ante Cabo Verde, la selección dirigida por Luis de la Fuente mostró un juego incisivo, dinámico y efectivo en el Mercedes-Benz Stadium.
El equipo español corrigió la falta de profundidad y ritmo que había evidenciado en el primer encuentro, adoptando una propuesta ofensiva desde los primeros minutos. Arabia Saudita planteó un esquema defensivo cerrado, similar al utilizado por Cabo Verde, buscando aprovechar algún error rival. Sin embargo, España supo responder antes de que el adversario pudiera generar mayores complicaciones, gracias en gran parte a la destacada actuación de Lamine Yamal.
La joven promesa del Barcelona protagonizó una entrada impactante al partido con una acción individual que encendió al público apenas a los 40 segundos. Diez minutos más tarde anotó su primer gol en un Mundial, rematando en el segundo palo tras una asistencia de Mikel Oyarzabal. A sus 18 años, Yamal se convirtió en una figura emergente y símbolo del rejuvenecimiento del equipo.
No obstante, el protagonismo de Yamal fue parte de una mejora colectiva significativa. Luis de la Fuente introdujo cuatro modificaciones respecto al debut, que transformaron la dinámica del conjunto. Dani Olmo aportó movilidad entre líneas, Álex Baena brindó amplitud y Pedro Porro generó profundidad desde el lateral con conexiones constantes con Yamal. España dejó de tocar el balón sin profundizar y ahora utilizó la posesión con intención clara de ataque, desbordando rápidamente a su rival.
El desarrollo del juego encontró su mejor expresión en Mikel Oyarzabal, cuyo cambio en el rendimiento fue notable. Tras un primer partido con escasas participaciones, en esta ocasión marcó dos goles antes de la pausa para hidratación, aprovechando el contexto ofensivo favorable y las sociedades creadas entre los jugadores. Con un marcador de 3-0 antes de los primeros 30 minutos, España disipó las dudas iniciales y reafirmó su condición de favorita.
Arabia Saudita, en tanto, no logró equiparar el nivel y se dedicó a contener una diferencia que ya parecía irreversible tras el primer gol. Finalizó el encuentro con sólo un disparo al arco y sin generar peligro serio sobre el portero Unai Simón.
En el segundo tiempo, aunque De la Fuente realizó cambios para cuidar a Yamal y Oyarzabal, la selección mantuvo el control absoluto del balón y la iniciativa ofensiva. A los tres minutos de la reanudación, Marc Cucurella cerró la goleada con un remate de volea tras un córner, aprovechando un desvío en contra.
Si bien este triunfo no elimina todas las interrogantes surgidas tras el debut, representa un claro paso adelante. El próximo partido será clave para definir el futuro de España en el grupo, enfrentando a Uruguay. Por ahora, el conjunto español volvió a mostrar la cohesión y calidad que lo han convertido en uno de los equipos más respetados del mundo, poniendo un pie firme en los octavos de final del torneo.
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