Este 11 de junio comienza el Mundial 2026 y millones de argentinos renuevan la ilusión de sumar una nueva estrella a la camiseta albiceleste. Tras la consagración en Qatar 2022, la Selección Argentina llega a Estados Unidos, México y Canadá para defender el título y continuar su historia de éxito, marcada por tres grandes capítulos dorados: 1978, 1986 y 2022.
Desde la perspectiva de la astrología, ¿qué tienen en común esos tres mundiales? Alejandra Eusebi Polich y Betina Sanguineti, astrólogas del Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA), analizaron la carta natal de Argentina y los tránsitos planetarios vigentes en cada una de las ocasiones en que el país levantó la Copa del Mundo.
Según Eusebi, la carta natal de Argentina refleja una fuerte impronta deportiva. “Los planetas principales vinculados al deporte son Marte y Júpiter; además, se debe considerar a Mercurio, asociado al sistema nervioso que activa e integra el sistema muscular —Marte— con el objetivo expansivo y competitivo de Júpiter”, explicó a Clarín.
A partir de esta base, las especialistas estudiaron las energías planetarias que intervenían durante las conquistas de 1978, 1986 y 2022, identificando similitudes entre esos momentos históricos.
La carta natal muestra tendencias generales y diferentes circuitos energéticos que se activan, transforman o desactivan según el avance de los planetas. Al analizar los tres títulos mundiales, Eusebi y Sanguineti destacaron un rasgo común: “Históricamente, en los mundiales donde Argentina obtuvo el campeonato, la carta del país presentaba una notable mayoría de aspectos armónicos que apoyaban el área deportiva”.
En los tres casos, los factores natales Marte y Júpiter (relacionados con el deporte), el Sol (brillo y éxito) y el Ascendente (la imagen que el país proyecta en el mundo) recibían aspectos mayores armónicos de planetas lentos. Además, las especialistas señalaron que en cada una de estas ocasiones el tránsito de Júpiter activó por aspecto mayor armónico la potencia natal del trígono Sol/Plutón, configuración vinculada a períodos de expansión, confianza y máxima expresión del potencial.
Si bien reconocen que esta configuración no garantiza el éxito, resaltan que es una señal recurrente en los momentos más destacados del historial futbolístico argentino.
Respecto al Mundial 2026, observan un panorama diferente: “Las activaciones actuales mantienen aspectos armónicos, aunque en menor proporción, y cuentan con más aspectos inarmónicos que deberán ser canalizados. Esto invita a un tipo de juego distinto, donde la estrategia, la flexibilidad adaptativa, el descanso adecuado, la potencia activa y el buen manejo de posibles frustraciones serán nuestras mejores aliadas”, afirman.
Sanguineti añade que los primeros partidos pueden estar marcados por un clima de entusiasmo entre los hinchas argentinos. “La hinchada albiceleste podría experimentar momentos de alegría y orgullo patrio desbordante”, sostiene.
Sin embargo, advierte que a medida que avance el torneo podría surgir una mirada más crítica sobre el rendimiento del equipo, con un análisis más detallado sobre las decisiones del cuerpo técnico y el desempeño de los jugadores.
De todos modos, aclara que esta tendencia puede variar con el paso de los días, ya que los tránsitos planetarios se desplazan constantemente. Por ello, recomienda evaluar la evolución del equipo partido a partido.
Asesoraron Betina Sanguineti y Alejandra Eusebi Polich, profesoras del Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA).
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