x Javier Yacoy
Mientras el Gobierno nacional avanza con medidas orientadas a estabilizar la economía y atraer inversiones, su impacto no es uniforme en todo el país. En la Provincia de Buenos Aires, la combinación de decisiones políticas y estructura impositiva propia genera un escenario donde muchas de esas mejoras se diluyen o directamente no llegan.
RIGI: una oportunidad que la Provincia decidió no tomar
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones fue diseñado para atraer capitales con beneficios fiscales y estabilidad jurídica. Varias provincias ya se alinearon para captar esas inversiones, especialmente en sectores estratégicos.
Sin embargo, la gestión de Axel Kicillof optó por no adherir al régimen.
La decisión no es menor. Más allá de que Buenos Aires no es una provincia minera o petrolera, cuenta con ventajas competitivas claras:
- puertos
- industria
- logística
- mercado interno
La negativa a adherir no solo implica perder inversiones potenciales, sino también quedar fuera de una estrategia nacional de desarrollo, en un contexto donde otras provincias avanzan.
Impuestos provinciales: el freno interno
Uno de los puntos donde la diferencia es más tangible es en la carga impositiva.
Mientras a nivel nacional se impulsan medidas de alivio, en Buenos Aires:
- los impuestos de sellos se mantienen elevados
- las transferencias de vehículos siguen teniendo costos significativamente más altos que en otras jurisdicciones
Esto no responde a decisiones nacionales, sino a una política fiscal provincial que prioriza la recaudación por sobre la competitividad.
El resultado es concreto:
👉 el contribuyente bonaerense paga más
👉 y percibe menos los efectos de cualquier alivio nacional
El efecto “neutralización”
En términos económicos, lo que ocurre en Buenos Aires puede definirse como un efecto de neutralización:
- Nación reduce o incentiva
- Provincia sostiene o incrementa su carga
Esto genera una sensación cada vez más extendida:
👉 las mejoras existen, pero no llegan al bolsillo
Más que ideología: una estrategia que aísla
El argumento oficial para no adherir a ciertas políticas nacionales suele basarse en diferencias ideológicas. Sin embargo, en la práctica, esto se traduce en una menor integración con las herramientas disponibles a nivel país.
La consecuencia no es abstracta:
- menor atractivo para inversiones
- mayor presión fiscal interna
- menor dinamismo económico relativo
Mientras provincias como Neuquén o San Juan capitalizan el nuevo escenario, Buenos Aires corre el riesgo de quedar rezagada.
Conclusión
El problema no es la ausencia de medidas nacionales, sino la falta de articulación para que esas medidas impacten plenamente en el territorio bonaerense.
En un país con realidades diversas, la diferencia no la marca solo lo que hace Nación, sino cómo cada provincia decide acompañar —o no— ese rumbo.
Hoy, la Provincia de Buenos Aires enfrenta un desafío clave: evitar que decisiones propias terminen limitando oportunidades en un contexto donde otras regiones ya están avanzando.
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